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Nueva Vida a los Restos Orgánicos

29 de Marzo de 2017

Utilizar los restos orgánicos generados en el hogar para la creación de compost favorece una mayor sostenibilidad ambiental.

Contribuir a la mejora de la calidad del entorno es tarea en la que debe de estar comprometida toda la población. Por ello fomentar desde edades tempranas la importancia de separar los residuos en base a los materiales que los componen para facilitar un proceso posterior de reciclaje es crucial para asegurar un adecuado tratamiento de los mismos. 

Los residuos, como ya ha sido comentado en anteriores post, han de ser clasificados en diferentes cubos en base a su material de fabricación: azul – cartón y papel -, amarillo – envases, plástico, latas y Bricks -, verde – vidrio -. Existen más cubos además de éstos que tienen una función transcendental y decisiva en el cuidado del entorno: contenedor especial de pilas, contenedor naranja para aceite usado, Punto SIGRE para medicamentos, etc. Estos últimos contenedores más especiales se encuentran ubicados en zonas diferentes a los contendores habituales, ya que por ejemplo el Punto SIGRE se ubica en farmacias, mientras que el contenedor de pilas y el de aceite usado en supermercados. 

Pero qué hacer con los restos orgánicos no mencionados hasta el momento. Éstos han de ir a parar al cubo marrón. En nuestros hogares podemos disponer de un cubo diferente donde depositar estos restos orgánicos, tomando precaución de que en él no sean depositados otro tipo de residuos. De este modo podremos darle un uso, la creación de compost casero. Puede que pensemos que no disponemos  de una huerta en la que depositar dicho abono, pero en realidad puede suponer beneficioso para nuestras plantas, ya que así recibirán todos los nutrientes necesarios para un desarrollo óptimo, y ahorraremos en el uso de fertilizantes químicos.

Entre aquello que podemos depositar en ese cubó marrón y que servirá posteriormente para la creación de compost están los posos de café o de infusiones, la cáscara de huevo, así como restos de frutas, verduras y hortalizas, corcho... También podemos incluir hojas secas y hojas verdes. Es preciso tener en cuenta que debemos evitar depositar en él aquellos restos de carnes, pescado y huesos en mal estado, ya que pueden dar mal olor, al igual que ocurriría con la fruta estropeada, así como por supuesto cualquier resto de metal pesado y residuos de otro material como puede ser el plástico, tetra Bricks, etc. 

Adquirir hábitos responsables y sostenibles en cuanto a la gestión personal de los residuos generados a diario es indispensable para garantizar una mejor calidad de vida, ya no sólo de nuestro ecosistema sino también de las propias personas que lo conforman, ya que sólo así ayudaremos a que la salud del planeta mejore en tiempos tan complejos como el actual.

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