Está Ud. en: Noticias > La Tarifa de la Luz

La Tarifa de la Luz

21 de Marzo de 2017

Diferenciar los dos tipos de mercado que existen en relación a este tipo de servicio y comprender la importancia de reducir el consumo eléctrico es imprescindible en la actualidad.


Lo primero que debemos tener claro es la diferencia entre los dos tipos de mercados que existen en nuestro país con respecto a la luz, el mercado libre y el mercado regulado.  Somos los usuarios los que tenemos la decisión final de en cuál de los dos mercados queremos  estar.

El mercado libre es aquel en el que el precio del KWh es el que figura en el contrato preestablecido. Es fijado por la empresa y puede publicitarlo como si de otro servicio se tratase. Mientras que en el mercado regulado no se sabe cuánto nos costará. Es la denominada Tarifa PVPC (Precio Voluntario al Pequeño Consumidor), es decir el precio nunca es constante y puede variar e incluso tener precios distintos de un día para otro. ¿De qué depende esa variación? Pues de la oferta y demanda, es decir de la relación que se produzca en el mercado entre quién genera la energía y quien la comercializa.

Independientemente del tipo de contratación que hayamos establecido, es importante tener presentes algunas recomendaciones al respecto que nos ayuden a reducir el gasto energético, elevado en algunos momentos. Entre las cuestiones a considerar destacamos:

  • Ajustar la potencia eléctrica contratada hasta el valor mínimo necesario teniendo en cuenta todos los aparatos que tengamos previsto utilizar simultáneamente en el momento de mayor consumo. 
  • Aprovechar la luz solar lo máximo posible. Mantener las persianas elevadas durante las horas de sol permitirá que el espacio a calentar se mantenga cálido y a una temperatura adecuada. Una vez oscurece, bajar las persianas para mantener la temperatura es aconsejable. Este sencillo gesto nos permitirá ahorrar en calefacción, reduciendo el consumo, y así mismo haremos uso de la luz natural disminuyendo también el gasto eléctrico al no tener que encender las luces.
  • Apagar los electrodomésticos y dispositivos eléctricos de la corriente cuando no sean utilizados. Es la conocida como “energía Vampiro”. Cambiar algunos hábitos de consumo y adquirir herramientas y rutinas que nos ayuden a reducir el gasto energético es fundamental.
  • Utilizar bombillas de bajo consumo o, mejor incluso, Led. La introducción de este tipo de bombillas ha sido progresiva, pero en la actualidad suponen una decisión acertada. El ahorro, dependiendo del tipo de Led, puede oscilar entre el 50% y el 70%, si las comparamos con las bombillas de bajo consumo convencional, y entre el 85% y el 95% si las comparamos con las bombillas incandescentes.
  • Procurar que los electrodomésticos de la casa sean eficientes.  Siempre que sea posible debemos elegir aquellos que en su etiqueta figure clase A o superior (A+, A++, A+++). Es una característica muy importante que hay que tener en cuenta, porque el consumo energético de los electrodomésticos afecta de forma directa a la factura de la luz. Un ejemplo: un frigorífico clase A+++ consume en torno a un 70% menos que un modelo de clase media.
  • Elegir, en el caso de la lavadora, secadora y el lavavajillas los programas de ciclo corto, y que su capacidad esté al máximo antes de utilizarlos, ya que así se pondrá a funcionar una sola vez.

Si ahorramos energía estaremos ahorrando dinero 
 

Volver

Buscador

Puedes realizar una búsqueda en nuestro histórico de noticias con el siguiente buscador:

calendar
calendar