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Plastívoros

16 de Febrero de 2021

El informe "Plastívoros" pone de relieve la alarmante contaminación por microplásticos en la tierra (hasta 23 veces mayor que la de los océanos) y sus graves consecuencias para la salud.

El pasado 3 de febrero, Amigos de la Tierra y Justicia Alimentaria, presentaron el informe "Plastívoros", un estudio que demuestra que los microplásticos presentes en la tierra son mucho más numerosos que los acuáticos y que, de hecho, la inmensa mayoría del plástico que encontramos en los sistemas acuáticos tiene su origen en una contaminación terrestre anterior. 

El informe señala que la contaminación microplástica en la tierra podría ser hasta 23 veces mayor que en el océano y apunta que, de hecho, aproximadamente el 80 % de la contaminación por microplásticos en el océano proviene de la tierra. 

En España se producen casi cuatro millones de toneladas de plástico. La clave de su éxito está en los más de 4.000 aditivos químicos que se añaden en el proceso de producción y que confieren características diferenciadas que hacen posible la infinidad de usos que conocemos, entre los cuales se encuentran sustancias tóxicas, persistentes y bioacumulativas, con efectos perjudiciales para la salud y para el medioambiente.

La contaminación y la introducción masiva de microplásticos en nuestra tierra, con sus aditivos de alta durabilidad (la durabilidad del plástico acostumbra a ser superior a una, dos e incluso más generaciones humanas), altera nuestros suelos provocando un grave impacto en nuestra alimentación, salud y ecosistemas.

 

La plasticultura 

El sector que más consumo de plásticos presenta actualmente es el agroalimentario, un 25% del total. Es decir, uno de cada cuatro kg de plásticos usados en nuestro país está relacionado con los alimentos, y un 6% corresponde a la producción agrícola. Este porcentaje supone toneladas de plásticos cuyo uso y, especialmente, desuso están teniendo efectos muy negativos para la sociedad y el medio ambiente. En  España el sector agroganadero utilizaría 40.000 millones de bolsas de plástico que, extendidas en el suelo, corresponden a la superficie de la Comunidad Autónoma de Madrid.

La producción de frutas y verduras en el actual sistema alimentario (basado en una agricultura industrial y globalizada) parece inimaginable sin plástico. Pensemos que todos los sistemas de riego, invernaderos y túneles están hechos de este elemento; las redes de plástico mantienen a las aves fuera de los árboles; campos enteros están cubiertos con láminas para calentar el suelo y extender la temporada de cosecha. No obstante, todo parece indicar que la mayor puerta de entrada de microplásticos a los suelos agrarios –más allá de los residuos generados por la misma actividad agrícola– se encuentra en el uso de los lodos de depuradora como fertilizante. La práctica totalidad de los microplásticos arrastrados por la actividad doméstica, industrial o agraria acaban en los lodos de la depuradora y, de ahí, la inmensa mayoría son vertidos a los campos agrarios. A nivel estatal, esto corresponde a más de 17.000 toneladas anuales de microplásticos vertidos en nuestros suelos agrarios. Lo que equivale a más de 3.000 millones de bolsas de plástico de supermercado. 

La mayor puerta de entrada de microplásticos a los suelos agrarios –más allá de los residuos generados por la misma actividad agrícola– se encuentra en el uso de los lodos de depuradora como fertilizante. 

Ingerimos cinco gramos de plástico a la semana

No es conveniente suponer que todas esas toneladas de plástico que se acaban inyectado en nuestros suelos son inocuas; al contrario, afectan significativamente a los ecosistemas y la salud de la población. Nuestro sistema alimentario se está viendo interferido por miles de toneladas de plásticos que directa o indirectamente llegan a nuestro cuerpo y afectan a nuestra salud”, tal como afirma Jordi Menéndez, responsable de acciones de Justicia Alimentaria. 

Los micro y nanoplásticos entran en contacto con el ser humano a través de la piel, del aire que respiramos o de todo aquello que ingerimos. Los nanoplásticos son capaces de introducirse en las células y provocar cambios al bloquear o alterar sus procesos. 

Estamos consumiendo alrededor de 2.000 pequeñas piezas de plástico cada semana, aproximadamente 21 gramos al mes, poco más de 250 gramos al año. Esto es el equivalente al peso de una tarjeta de crédito a la semana (5 g). 

Las organizaciones apuntan al concepto de ‘desechable’ (producir – comprar - tirar) como piedra angular de nuestro modelo lineal de consumo basado en la sobreexplotación de recursos naturales y la externalización de sus impactos, que recaen en los ecosistemas, en la salud de las personas y en las regiones y poblaciones más desfavorecidas. Y apuntan que cualquier propuesta política o corporativa que no tenga en cuenta este contexto será un parche, inútil para afrontar la emergencia ambiental y social a la que nos enfrentamos.

Las organizaciones alertan de la necesidad de actuar y piden al Gobierno mayor ambición en la Ley de Residuos que está siendo actualmente negociada y recuerdan que la nueva normativa debe basarse en la prevención. Los cuatro puntos claves de esta reivindicación son: 

  • Adoptar medidas para reducir de forma drástica la cantidad y toxicidad de los plásticos que se ponen en el mercado, incluyendo la prohibición del uso de substancias potencialmente nocivas en la fabricación de plásticos (aplicando, cuando proceda, el principio de precaución), así como de materiales y productos no reutilizables o reciclables al 100%.
  • Establecer objetivos vinculantes de reducción de plásticos en todos los sectores, en concreto en la agricultura, con medidas de apoyo para que el sector agrario realice esta transición.
  • Establecer objetivos de reutilización ambiciosos, por ejemplo un 70% en envases de bebidas para 2030, y apostar por sistemas eficientes para lograr estos objetivos tales como el sistema de Depósito, Devolución y Retorno de Envases.
  • Asegurar que las empresas que producen y distribuyen plástico asuman su responsabilidad en la prevención y gestión de los residuos que generan, y no permitir falsas soluciones que perpetúan el hiper-envasado y el modelo de ‘usar y tirar’, tales como los mal llamados “bioplásticos”.

Además, las organizaciones insisten en la necesidad de implementar otras medidas clave relacionadas con los lodos de depuradora, los aditivos potencialmente tóxicos usados en la fabricación de plásticos y sobre los microplásticos terrestres. 

Descárgate el informe completo: ‘Plastívoros’.

 

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