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Banca online. Seguridad en primer lugar

11 de Octubre de 2019

Realizar transacciones, operaciones bancarias de diversa índole o simples consultas sobre nuestra situación financiera resulta desde el pasado mes de septiembre un poco más seguro.


Una nueva normativa europea con relación a los pagos por Internet ha entrado en vigor este septiembre (Directiva (UE) 2015/2366 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de noviembre de 2015, sobre servicios de pago en el mercado interior) Tras casi 4 años, su puesta en práctica ya es una realidad, aunque las distintas entidades bancarias aún disponen de un tiempo para su implementación definitiva, y que sus clientes puedan disponer de esta doble seguridad de forma habitual.

Internet y seguridad han de ir de la mano. Las contraseñas utilizadas son la llave de entrada a información privada que debemos de asegurar, previniendo el uso fraudulento de los mismos. Dicha contraseña ha de tener una característica principal, y es que ha de ser lo que se conoce en terminología de este calibre “robusta” (letras + números + símbolos) es decir que es importante que ésta “contenga diez caracteres como mínimo”, asegurándose de esta forma que la información personal que en esa cuenta se guarda no esté fácilmente disponible ante intrusos.

Incluso con la utilización de estas contraseñas y su actualización constante y habitual, se considera importante implementar la seguridad en este comercio electrónico, aumentando así el grado de tranquilidad de los clientes a la hora de operar con su banco.

Una de las estrategias más utilizadas hasta el momento es la denominada tarjeta de coordenadas, la cual es personal e intransferible, sin embargo esta tiende a desaparecer a favor de esta normativa PSD2, donde se establece que “para pagar por Internet, se requerirá comprobar que la identidad de la persona consumidora se corresponde con la persona adecuada con al menos 2 de las 3 herramientas disponibles: móvil o DNI; contraseña o PIN; identificación por reconocimiento facial, de iris o huella digital.” El uso de estas estrategias requiere que sí o sí la persona consumidora disponga de móvil, ya que por ejemplo, o bien requerirán de un código enviado por SMS al móvil, o bien nuestra huella digital en dicha pantalla. Así mismo se necesitará en la mayoría de los casos la descarga de la propia App de la entidad bancaria para realizar dichas operaciones. Sin duda alguna, un desafío para mejorar nuestra seguridad online.

Independientemente de los mecanismos que se pongan a nuestra disposición para una mayor seguridad en este ámbito, no debemos de olvidar, que la persona consumidora ha de ser consciente de que sus gestos influyen y mucho en cómo nuestra vida online puede estar más o menos segura. Algunas cuestiones a considerar son:

  • No se ha de proporcionar información personal, más allá de la estrictamente necesaria para realizar la operación o actuación requerida, sea con nuestro banco habitual u otro.
  • Lea con detenimiento las condiciones de aceptación en caso necesario.
  • Asegúrese de realizar compras y pagos en sitios online seguros. La clave está en revisar que esa página cuenta con información propia que proporcione cierta seguridad (datos de contacto, CIF…), también cuente con una sección en su página centrada en la autoría de seguridad (“aviso legal y condiciones de compra o venta”), así como asegurarnos que su navegación va a estar protegida a través del certificado de seguridad SSL (https , y símbolo de candado en verde)
  • Y por último, prevenir es la clave. Ante situaciones que nos causen inseguridad lo más adecuado es preguntar e intentar obtener la mayor cantidad de información posible sobre ese sitio en el que se va a hacer un pago vía Internet.

 

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