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Ahora que es "ramadán", hablemos del etiquetado "Halal"

7 de Junio de 2018

Dentro la diversidad religiosa de nuestro país pueden existir actualmente alrededor de 2 millones de creyentes musulmanes, que actualmente están en el mes de ayuno ramadán y que demandan la existencia del etiquetado alimentario "Halal" para la protección de su prácticas religiosas.

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La población musulmana puede rondar ya los 2 millones de creyentes en España, algunos de ellos, más de 60.000, son españoles conversos. Por este motivo es preciso que la producción alimentaria tenga en cuenta la diversidad cultural y religiosa de nuestro país y adecúe la producción alimentaria a la norma religiosa, lo cual a veces se torna una tarea complicada. 
 
Para proteger al consumidor que practica el Islám, las autoridades alimentarias, a través del etiquetado de alimentos, debe garantizar que el producto está permitido por la ley islámica o religión musulmana, o lo que es lo  mismo, está reconocido bajo las prácticas “halal” de su religión.
 
La Comisión del Codex Alimentarius, como órgano rector del Programa conjunto FAO/OMS sobre Normas Alimentarias, en su 22ª reunión, celebrada en junio de 1997, aprobó directrices de uso del término «halal» en el etiquetado de alimentos. Por tanto, se entiende por alimentos "halal", los alimentos permitidos en virtud de la ley islámica, los cuales deberán satisfacer los requisitos siguientes, según la FAO:
  • No incluir en su composición ni contener nada que sea considerado ilícito con arreglo a la ley islámica;
  • Haber sido preparados, elaborados, transportados o almacenados utilizando aparatos o medios que exentos de todo aquello que sea ilícito con arreglo a la ley islámica; y
  • No haber estado, durante su preparación, elaboración, transporte o almacenamiento, en contacto directo con un alimento que no satisfaga los requisitos anteriores.
 
No obstante, el alimento "halal" puede ser preparado, elaborado o almacenado en diferentes secciones o líneas dentro del mismo local donde se produzcan alimentos “no halal”, siempre y cuando se tomen las medidas necesarias para prevenir cualquier contacto entre alimentos "halal" y "no halal”. También, el alimento "halal" puede ser elaborado, procesado, transportado o almacenado en locales previamente utilizados para alimentos "no halal", siempre y cuando se hayan observado procedimientos de limpieza adecuados según los requisitos islámicos.
 
Podrá utilizarse el término "halal", según la FAO, en relación con los alimentos que sean considerados lícitos. Con arreglo a la ley islámica, todas las fuentes de alimentos son lícitas, salvo las que se indican a continuación, incluidos los productos obtenidos de las mismas y sus derivados que se consideren ilícitos:
  • Cerdos y jabalíes.
  • Perros, serpientes y monos.
  • Animales carnívoros con garras y colmillos, como leones, tigres, osos y otros animales similares.
  • Aves de presa con garras, como águilas, buitres y otras aves similares.
  • Animales dañinos como ratas, ciempiés, escorpiones y otros animales similares.
  • Animales a los que el Islam prohíbe matar, por ejemplo, hormigas, abejas y pájaros carpinteros;
  • Animales que en general se consideran repulsivos, como piojos, moscas, gusanos y otros animales similares.
  • Animales que viven tanto en la tierra como en el agua, como ranas, cocodrilos y otros animales similares.
  • Mulas y burros domésticos.
  • Todos los animales acuáticos venenosos y peligrosos.
  • Todo animal que no haya sido sacrificado con arreglo a la ley islámica.
  • La sangre.
  • Plantas y sustancias estupefacientes y peligrosas, excepto cuando la toxina o el riesgo puede eliminarse durante su elaboración.
  • Bebidas alcohólicas
  • Todo tipo de bebidas estupefacientes y peligrosas.
  • Todos los aditivos alimentarios derivados de los alimentos anteriores.

En cuanto al sacrificio de animales y su preparación, también tienen sus propias normas:

  • El matarife deberá ser un musulmán que esté en posesión de sus facultades mentales y conozca los procedimientos islámicos del sacrificio.
  • El animal que vaya a ser sacrificado deberá ser lícito de acuerdo con la ley islámica.
  • El animal que vaya a ser sacrificado deberá estar vivo o considerarse que está vivo en el momento del sacrificio.
  • Durante el sacrificio deberá pronunciarse la frase "Bismilah" (En el nombre de Alá) inmediatamente antes del sacrificio de cada animal.
  • El utensilio empleado para el sacrificio deberá ser afilado y no deberá separarse del animal durante el acto del sacrificio.
  • En el acto del sacrificio deberán seccionarse la tráquea, el esófago y las principales arterias y venas de la zona del cuello.
  • Todos los alimentos deberán ser preparados, elaborados, envasados, transportados y almacenados de modo que se ajusten a las normativa religiosa islámica pero también a los Principios Generales del Codex sobre Higiene de los Alimentos y otras normas pertinentes del Codex.
 
En conclusión, y siempre según la FAO, hay que tener en cuenta que cuando se haga una declaración de que el alimento es “halal”, en la etiqueta deberá figurar la palabra "halal" u otros términos equivalentes, pero, las declaraciones de propiedades "halal" no deberán utilizarse de modo que puedan originar dudas en cuando a la seguridad de otros alimentos análogos, o en declaraciones de propiedades que den a entender que los alimentos “halal” son, desde el punto de vista nutricional, superiores o más saludables que otros alimentos.
 

 

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