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Por una vida saludable, sin carga tóxica

17 de Abril de 2018

Desde el 2012, la Organización Mundial de la Salud considera a los disruptores endocrinos una amenaza global para la salud pública.


Estos compuestos químicos se encuentran en todas partes, de manera que estamos expuestos a ellos constantemente. En nuestros hogares cuando utilizamos recipientes de plástico, instrumentos de cocina e incluso cuando comemos;  en el aseo cuando nos  ocupamos de nuestro cuidado e higiene personal y nos aplicamos algún cosmético, perfume, antitranspirante, champú; en nuestro trabajo cuando bebemos agua de una botella, etc. Todos estos  productos, pueden contener estas sustancias responsables de la alteración del sistema endocrino y las hormonas, tanto de seres humanos como de animales.

Convivimos con un grave problema, los disruptores endocrinos, y debemos tomar consciencia de ello.

Según la Organización Mundial de la Salud, para ser considerados como tales, deben cumplir tres características: una función hormonal, un efecto adverso y una relación de causalidad entre ambos.

Estas sustancias tóxicas, alrededor de unas 800, son objeto cada vez más, de estudios científicos para testar su posible relación con la aparición de ciertas patologías como obesidad, diabetes, problemas tiroideos, enfermedades cardiovasculares, problemas de memoria y aprendizaje, asma infantil, pérdida de fertilidad, entre otras. Y una vez comprobado proponer y crear estrategias para el menor impacto posible en nuestro organismo.

Desde la Red de Centros de Formación para el Consumo os comentamos algunas recomendaciones útiles para reducir la exposición a estos contaminantes que son absorbidos por el organismo ejerciendo un efecto hormonal que causa alteraciones en nuestra salud.

  • Priorizar el empleo de envases de vidrio frente a los de plástico para almacenar alimentos y bebidas.
  • Si se utilizan recipientes de plástico, no calentar alimentos en recipientes fabricados con bisfenol A. Los envases que en su parte inferior figure el número 3, 7 o 10 podrían contener BPA.
  • Reducir o eliminar la utilización de film fabricado con PVC.
  • Lavar frutas y verduras adecuadamente antes de su consumo.
  • Limitar el consumo de pescado azul de gran tamaño como atún, pez espada, emperador….
  • Reducir el consumo de alimentos enlatados y comidas procesadas, debido a que muchas latas llevan capa plástica inferior con bisfenol A.
  • Consumir productos de temporada y proximidad, a ser posible orgánicos.
  • Procurar evitar antiadherentes (Teflón) en los utensilios de cocina como sartenes.
  • Priorizar el uso de productos de limpieza naturales o hacerlos nosotros mismos. En caso de utilizar productos químicos (insecticidas, detergentes, desinfectantes, disolventes…) siempre siguiendo escrupulosamente las instrucciones de uso y ventilando la casa a diario para favorecer la eliminación de las sustancias tóxicas.
  • Lavar las manos con frecuencia.
  • No abusar de las toallitas higiénicas.
  • Utilizar productos de cuidado e higiene personal libres de parabenos, ftalatos y fenoxietanol.
  • Asegurarnos que los juguetes de los bebés no contengan BPA, como chupones, mordedores y cualquier cosa que se puedan meter en la boca.
  • A la hora de comprar muebles, colchones, alfombras, informarnos  del tipo de retardante de fuego que contienen. Sea consciente y evite los productos que contienen PBDEs, antimonio, formaldehido, ácido bórico y otros productos bromados.
  • Evitar la ropa, muebles y alfombras resistentes a las manchas y al agua para evitar las sustancias químicas perfluoradas (PFCs).

La información
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para la prevención y la promoción de la salud.

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