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Una cuestión de todos. Plástico en la naturaleza

21 de Febrero de 2018

El polietileno es el plástico más utilizado probablemente en la vida cotidiana. Su uso en la fabricación de bolsas y frascos de uso común lo convierte en uno de los más prolíficos.

Su estructura es de las más simples. Podemos diferenciar dos tipos de polietileno, el de alta densidad y el de baja densidad. El primero de ellos (HDPE - PEAD) se emplea fundamentalmente para la fabricación de envases desechables, y es algo más rígido que el polietileno de baja densidad. Mientras  éste último (LDPE - PEBD) es más flexible que el de alta densidad y se puede reciclar, aún así dificulta que se pueda imprimir, pintar o pegar sobre él. En todo caso supone un grave problema para la naturaleza, ya que pueden llegar a tardar hasta 150 años en degradarse. 

Tomar conciencia de la problemática que existe en la sociedad con respecto a la gestión de residuos es indispensable en un momento como el actual donde se pueden llegar a generar millones de residuos al año en el planeta. Sólo en España, en al año 2016 se generaron aproximadamente 460 Kg de residuos por habitante. 

*Fuente. http://economia.elpais.com/economia/2016/07/11/actualidad/1468245829_505496.html

Si tenemos en cuenta la gran cantidad de hogares que hay en nuestro país, podríamos alcanzar cifras tan llamativas como los 21.224 millones de toneladas de residuos generados, tal y como se expone en un informe publicado desde la Unión Europea. 

*Fuente:http://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php/File:Waste_generation_by_economic_activities_and_households,_2012_(thousand_tonnes)_YB15.png

El plástico es uno de los grandes inconvenientes, ya que la gran mayoría de los envases que son utilizados y posteriormente depositados en el contenedor han sido fabricados con plástico o en su defecto con algún componente similar. Tal y como ya se hizo mención, su grado de degradación es lento, llegando a tardar más de un siglo. De ahí que muchas investigaciones se centren en buscar ya no sólo alternativas más ecológicas frente al plástico, sino también una manera de acelerar su degradación. 

En esta línea de investigación ha surgido un nuevo avance, la utilización de gusanos de cera. Desde el CSIC y en colaboración con la Universidad de Cambridge, se ha descubierto cómo los gusanos de seda son capaces de degradar con un proceso químico y a gran velocidad una bolsa de plástico. Se cree que tal hecho se podría deber a una bacteria que vive en el intestino del gusano. 

Parece un hecho más, pero la realidad es que supone una gran mejora y desarrollo en este sentido, ya que si la población sigue generando tales cantidades de residuos es importante y necesario que se busquen soluciones ante tal circunstancia. Por supuesto la situación ideal sería la de lograr residuo 0, pero hoy por hoy parece una meta lejana aunque no imposible. Trabajar en esta dirección es lo importante en la actualidad.

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