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¿Son funcionales los alimentos funcionales?

25 de Enero de 2018

Todos los alimentos son funcionales en el sentido de que ingiriéndolos de forma adecuada y equilibrada, según sus propiedades, podemos obtener los nutrientes necesarios.

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Aunque se les conoce de forma general con muchos nombres como superalimentos o farmaalimentos, existen diferencias entre ellos y una definición consensuada que los engloba a todos según el Dr. O. Benavente-García de la Universidad de Murcia que define al alimento funcional como “aquel que le confiere al consumidor una determinada propiedad beneficiosa para la salud, independiente de sus propiedades puramente nutritivas.” Es decir, parece que estos alimentos, aparte de aportar sus propiedades nutricionales (carbohidratos, proteínas, vitaminas, minerales…) parece que reporta otros beneficios añadidos a la salud. Veremos si eso es cierto o en qué medida lo es.
 
Según expone J.M. López Nicolás, Profesor Titular del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Murcia y coordinador de la Unidad de Cultura Científica e Innovación de dicha Universidad, además de ser el creador de sobra conocido, reconocido y premiado a nivel nacional, Blog Scientia de divulgación científicaalrededor de estos productos siempre ha habido cierta confusión y aunque comúnmente se cree que un alimento funcional es un producto enriquecido, existen diferentes métodos para diseñar alimentos funcionales, según expone: 
  • Eliminando un componente que cause un efecto perjudicial al consumidor en general o a un determinado grupo de consumidores. Ejemplos los tenemos en los alimentos sin gluten o un simple producto lácteo desnatado.
  •  Aumentando la concentración de un componente que previamente ya poseía el alimento en cuestión, como es el caso de determinados productos lácteos enriquecidos en calcio, zumos de cítricos enriquecidos en vitamina C, etc.
  • Suplementando el producto inicial con alguna sustancia que previamente no poseía, como los productos lácteos ricos en ácidos grasos omega 3, fibra o jalea real.
  •  Sustituyendo un componente con efectos perjudiciales sobre un determinado colectivo. Es el caso de los productos alimenticios en los que se sustituye la sacarosa por fructosa o helados en los que se han sustituido grasas saturadas por hidratos de carbono no solubles.
  • Alterando la disponibilidad de alguno de los nutrientes presentes en un alimento, con el fin de obtener un efecto positivo sobre la salud. Los ejemplos más claros los tenemos en los productos ricos en fitoesteroles que reducen los niveles de colesterol.
 
Sin embargo, según apunta este autor, todos los alientos son funcionales en el sentido de que ingiriéndolos de forma adecuada y equilibrada según sus propiedades podemos obtener los nutrientes necesarios y en la proporción adecuada sin necesidad de tomar alimentos alterados. Por tanto, antes de caer en presiones publicitarias sobre estos alimentos es importante buscar alternativas en nuestra dieta que cubran las necesidades que éstos prometen y esto es básico por dos motivos fundamentales, según López Nicolás:
  • "En los últimos años la publicidad de este tipo de productos es tal que a veces parece que son los únicos que podemos encontrar en los supermercados", pero es importante buscar productos e "formato" tradicional e ingerirlos de forma que nos beneficiemos de las propiedades que prometen los alimentos funcionales. estos productos, además, son más baratos.
  • "Hasta que se formó una comisión científica para intentar evitar los abusos se comercializaron productos que 10 años después de investigación se demostró científicamente que no cumplían lo que prometían en la publicidad." es importante saber que el motivo de la comercialización de muchos productos ineficaces se debe a presiones por partes de la industria alimentaria sobre los gobiernos y no a su eficacia real.

A pesar de ello, el autor de Scientia, apunta que no es perjudicial consumir alimentos funcionales con eficacia demostrada y que suplan las carencias de una dieta pobre derivada del ritmo de vida actual, siempre y cuando su efectividad esté demostrada.

 
En los Centros de Formación para el Consumo existen actividades sobre alimentos funcionales en los que, además de analizar la presión publicitaria y el etiquetado de los mismos, se exponen alternativas cotidianas a estos productos por lo que os animamos a realizar vuestra reserva si os interesa este tipo de información.

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