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Las sorpresas en el etiquetado

22 de Enero de 2018

Remitirnos al etiquetado una vez más es indispensable para poder adquirir hábitos de alimentación saludables

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Comparar dos productos de apariencia similar supone leer su etiquetado para así poder identificar aquellas posibles semejanzas que existan entre ellos o si por el contrario, y a pesar de parecer dos productos idénticos, al final no lo son. Cuando se adquiere este hábito son muchas las sorpresas que nos podemos llevar al respecto. Es entonces cuando nos damos cuenta de que no todo lo que se refleja en la etiqueta (como su descripción) se asemeja al 100% con los ingredientes utilizados.

Uno de los cambios más indispensable en la actualidad es la necesidad de claridad en el propio etiquetado. Que todo aparezca ubicado en el mismo lugar, con información comprensible para la población. Sin duda es complejo cuando debemos buscar la información relativa a ese producto por todo el envase, sin encontrar a simple vista los datos más relevantes, lo que conlleva en consecuencia que en ocasiones abandonemos la lectura del mismo y nos remitamos a la descripción mostrada  de manera más llamativa.

Por ello un gesto que nos ayudará en un inicio será diferenciar el nombre del producto de lo que conocemos como marca o submarca. Ésta es tarea necesaria para saber lo que se está comiendo, aunque a veces resulte complejo.

  • Producto: aquello que se elabora en una fábrica (objeto, producto alimenticio...) para satisfacer las necesidades de las personas.
  • Marca: es un término, con una tipografía determinada y a veces acompañado de una imagen (logo), que identifica a un determinado producto y sirve para diferenciarlo de otro en el mercado. Es decir, cuando se adquiere en una tienda una bolsa de aperitivos de una marca determinada, no nos estamos comiendo esa marca X, sino que estamos consumiendo un producto que recibe un nombre como puede ser por ejemplo "aperitivo  de maíz frito con sabor a queso".

La sorpresa  la podemos encontrar cuando de vuelta al supermercado decidimos adquirir otro producto que creemos igual al que ya habíamos consumido con anterioridad, pero que en este caso es de otra marca . Si leemos con detenimiento su etiqueta nos daríamos cuenta de que se está consumiendo un producto ciertamente muy similar al anterior, tal y como puede expresar su nombre, pero que sin embargo puede que hayan sido utilizados ingredientes diferentes para su elaboración (distintos aditivos, presencia de alérgenos, cantidades diferentes en cuanto a ingredientes como azúcar, agua, etc.). ¿Es por ello necesario leer la etiqueta y su información? Sí, porque sólo así podremos conocer que estamos consumiendo realmente.

Poder conocer de primera mano toda esta información es una responsabilidad y hábito que poco a poco se ha de ir adquiriendo desde edades tempranas. Sólo así podremos decidir conscientemente qué queremos o no consumir, y qué es lo más saludable para nuestro organismo de acuerdo a nuestras propias características personales.

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