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Slow Fashion

20 de Octubre de 2017

Un nuevo término, aunque con ideas ya presentes, surge en el ámbito textil vinculado a la sostenibilidad y cuidado del entorno, el llamado slow fashion.

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Con el cambio de estación las tiendas que venden prendas textiles suelen estar llenas de personas que buscan renovar su armario y poder obtener aquellas  que son de nueva temporada y que les permitirán vestir más en “tendencia”.  Un dato significativo es que “España es uno de los países Europeos con mayor consumo de textiles per cápita.”  Todo depende de hábitos y rutinas, y en este sentido la población se ha ido acostumbrando a cambiar de ropa y adquirir cada vez mayor cantidad y de forma más habitual, sin realmente llegar a pensar si dicha adquisición es necesaria o no, lo que nos hace preguntarnos… ¿Necesitamos tantas camisetas blancas en el armario?, ¿necesito otro vestido para este otoño?, ¿en cuántas ocasiones habré puesto esos pantalones?  Es por ello que surge este movimiento, para despertar conciencia frente a la tendencia denominada Fast fashion, es decir “la compra de productos textiles, la mayoría de materiales sintéticos, más baratos y que no pueden ser reciclados.”

Entre las características que presenta este movimiento, se pueden destacar:

  • Es algo más que un movimiento en Redes Sociales; se afianza en ser una filosofía de vida y en la búsqueda de un consumo sostenible, donde el cuidado del entorno tiene cabida y resulta ser una de las premisas más importantes.
  • Apuesta por el fomento de la compra local. Apostar por el comercio de cercanía, basada en una confección no tan industrializada y más artesanal. Al igual que ocurría con el ámbito de alimentación, se apuesta por el comercio “Kilómetro 0”.
  • Recuerda la relevancia de adquirir prendas que utilicen en su fabricación materiales naturales como el algodón, lino, lana… y no únicamente sintéticos. Porque cuidarse por fuera (se podría ampliar este post al ámbito de los cosméticos) es necesario. Muchos de los materiales utilizados en la fabricación de prendas pueden tener cierta repercusión en el cuidado de la piel, directa o indirectamente; por ejemplo, algunas de ellas no protegen de los rayos ultravioleta, otros materiales dificultan la transpiración de la piel, etc. La lectura del etiquetado en este sentido es de gran relevancia.
  • Reutiliza siempre que puedas. Puede que una prenda ya no se vaya a utilizar porque simplemente se haya quedado pequeña, en este caso, una opción respetuosa con el medio ambiente es dársela a otra persona que si que pueda utilizarla. Cada vez surgen más establecimientos y portales en Internet que permiten el intercambio de este tipo de recursos, o la compra de ropa de segunda mano, igual de notables en cuanto a calidad y puede que incluso a menor precio. De este modo se estará contribuyendo también a la reducción de residuos, en este caso textiles, que se generan a diario. 

Una idea principal y central en todo este movimiento, es que pienses en lo que realmente es necesario para ti.

 Muchas de las prendas solamente se adquieren por moda y no necesidad.

Priorizar y pensar racionalmente en ello es la primera estrategia a considerar.

 

 

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