Está Ud. en: Noticias > Atún Rojo… No tan Rojo

Atún Rojo… No tan Rojo

11 de Octubre de 2017

En las últimas semanas se ha detectado un nuevo fraude alimentario relacionado en esta ocasión con la venta y consumo del apreciado atún rojo (Thunnus thynnus)

La alerta proveniente de la Agencia de Nutrición y Seguridad Alimentaria EFSA se dispara al detectarse más de un centenar de intoxicaciones alimentarias en Europa relacionadas con el consumo de un supuesto atún rojo que en realidad consistía en otras especies más baratas o de menor valor culinario convenientemente “maquilladas” para hacerlas pasar por este pescado al que atribuimos un alto valor gastronómico. 

Aunque las intoxicaciones detectadas están directamente relacionadas con la adulteración del producto para hacerlo pasar por una especie diferente, en realidad no tienen su origen en la alteración en sí a la que es sometida, consistente en la aplicación de colorantes de tonalidad roja (mayoritariamente jugo de remolacha) para hacer pasar el pescado por atún rojo, sino por el mal tratamiento llevado a cabo para ejecutar este fraude que consiste en romper la cadena de frío del producto, bien descongelándolo para adulterarlo y después venderlo como fresco o bien manipulando el pescado por encima de la temperatura necesaria para garantizar la calidad e integridad del producto.

El tratamiento incorrecto o ruptura de la cadena de frío hace que cualquier pescado azul comience a producir altas tasas de histaminas, sustancias relacionadas con la descomposición del pescado que pueden provocar cuadros de intoxicación con síntomas como dolores de cabeza y vómitos entre otros.

¿Cómo diferenciar entonces el atún rojo de otras especies fraudulentas? En realidad, si la manipulación está bien hecha, resulta complicado detectar si el atún es o no verdadero Thunnus thynnus.  En general debemos saber que el verdadero atún rojo no posee una carne de tonalidad rojo intensa, más bien presenta un color rosáceo suave y los cortes magros como el lomo deben mostrar un marcado veteado que lo caracteriza. Aunque como decimos si la alteración está bien hecha podríamos caer fácilmente en el engaño.

Realmente la mejor estrategia para no ser estafados consiste en exigir siempre pescado “de etiqueta” es decir debidamente etiquetado, este método de identificación permite a las personas consumidoras conocer el nombre científico de la especie que están comprando, su procedencia y el tratamiento al que ha sido sometido. De igual forma los restaurantes que sirven este producto, deben también poseer dicha información, sólida garantía para el consumo de un producto fresco, seguro y de una exigible y óptima relación calidad/precio.

Volver

Buscador

Puedes realizar una búsqueda en nuestro histórico de noticias con el siguiente buscador:

calendar
calendar